Consejos y estrategias para ayudar a los niños a sobrellevar los cambios por la pandemia

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La pandemia de COVID-19 ha cambiado casi todas las partes de nuestra vida cotidiana. Para los niños y las familias que reciben atención en el Hospital Masónico de Niños M Health Fairview University of Minnesota, estos cambios pueden ser una nueva fuente de ansiedad además del estrés causado por una enfermedad, hospitalización o procedimientos médicos.

Estos nuevos desafíos a las rutinas diarias pueden provocar sentimientos de aislamiento, dolor, ira, impotencia, tristeza o incluso cambios físicos, como dificultad para dormir o pérdida del apetito. Los niños también pueden tener problemas para expresar preguntas, preocupaciones o emociones por su cuenta.

Shannon Svobodny es un especialista certificado en vida infantil y miembro del equipo de Servicios de Vida Infantil y Familiar de nuestro hospital. Ella y sus colegas especialistas son profesionales de la salud que se asocian con niños y familias para ayudarlos a enfrentar la hospitalización, la enfermedad, sus experiencias de atención médica y los eventos estresantes de la vida. Apoyan el bienestar social, emocional y del desarrollo de los niños y sus familias y reconocen que los eventos actuales pueden ser especialmente difíciles para las familias.

“Nuestras familias son tan resistentes a pesar de los desafíos que enfrentan”, dijo Svobodny. “Tener el apoyo de los padres y cuidadores puede tener un impacto positivo en el afrontamiento y la experiencia general del niño”.

Para ayudar a los niños y las familias a sobrellevar el impacto emocional de COVID-19, Svobodny y su equipo han reunido una lista de consejos y recursos. Estos consejos incluyen el uso de libros para ayudar a los niños a expresar sus pensamientos y sentimientos. Desplácese hacia abajo para ver sus sugerencias y recomendaciones de listas de libros.

Lidiando con COVID-19: Consejos y recursos

Es importante recordar que cada niño es diferente, y cada uno puede responder a su manera, dijo Svobodny. Por esa razón, los cuidadores que conocen mejor a su hijo pueden desempeñar un papel importante en el reconocimiento y la respuesta a las necesidades de ese niño. Cuando discuta COVID-19 con niños bajo su cuidado, recuerde lo siguiente:

  1. Los niños toman sus señales de los padres, cuidadores y adultos en sus vidas. Los niños pueden sentir el estrés y la tensión de los adultos incluso cuando no se habla, y a menudo modelan el comportamiento de los adultos en sus vidas. Cuando se comunique con los niños, preste atención a sus propios sentimientos y emociones y haga tiempo para su propio cuidado personal. Enseñe a sus hijos a identificar y reconocer sus emociones y practicar habilidades de afrontamiento juntos. Durante este proceso, los padres pueden dar el ejemplo compartiendo con calma sus propios sentimientos y hablando con los niños sobre cómo lidian con el estrés.
  2. Los niños necesitan una comunicación abierta y honesta. Dedique tiempo a discutir abiertamente la pandemia. Haga preguntas como: “¿Qué sabe sobre COVID-19? ¿Qué has oído sobre el virus? Las respuestas a estas preguntas deben ser honestas pero apropiadas para la edad del niño. Cree espacio para que su hijo haga preguntas adicionales y procese nueva información. Tenga en cuenta no dar más información de la que necesitan, lo que podría generar más ansiedad. Está bien decir: “No sé, pero lo investigaré” si un niño hace una pregunta que usted no puede responder.
  3. Los niños necesitan escuchar el mensaje de que están a salvo y seguros. Los niños pueden escuchar conversaciones preocupantes entre adultos, de los medios y a través de amigos. Los padres y cuidadores pueden tranquilizar a los niños discutiendo las formas en que su familia promueve la seguridad, como practicar un buen lavado de manos, hacer ejercicio, comer alimentos saludables y evitar reuniones de grupos grandes.
  4. A los niños les va mejor con la rutina y la consistencia en tiempos de cambio. Los niños encuentran seguridad en horarios y rutinas consistentes. Mantener horarios regulares para acostarse, comer y jugar puede ayudar a proporcionar una sensación de seguridad a su hijo. Esta previsibilidad en torno a las necesidades / ritmos básicos envía mensajes relajantes tanto social como biológicamente.