Descubren indicios de vida en Venus: la molécula fosfina

    Un equipo de astrónomos liderado por el Reino Unido ha descubierto una molécula rara, la fosfina, en las nubes de Venus, lo que apunta a la posibilidad de vida “aérea” extraterrestre.

    Los astrónomos han especulado durante décadas que las nubes altas en Venus podrían ofrecer un hogar para los microbios, que flotan libres de la superficie abrasadora, pero toleran una acidez muy alta. La detección de moléculas de fosfina, que consisten en hidrógeno y fósforo, es un paso importante en la búsqueda de vida más allá de la Tierra, una cuestión clave en la ciencia. Los resultados se publican en la revista Nature Astronomy.

    El descubrimiento fue realizado por la profesora Jane Greaves mientras visitaba el Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge. Greaves y sus colaboradores utilizaron el telescopio James Clerk Maxwell (JCMT) en Hawái para detectar la fosfina y siguieron su descubrimiento en el Atacama Large Millimeter Array (ALMA) en Chile.

    Ambas instalaciones observan Venus a una longitud de onda de aproximadamente 1 milímetro, mucho más largo de lo que puede ver el ojo humano.

    “Este fue un experimento hecho por pura curiosidad, en realidad, aprovechando la poderosa tecnología de JCMT y pensando en los instrumentos del futuro”, dijo Greaves, que trabaja en la Universidad de Cardiff. “Pensé que podríamos descartar situaciones extremas, como las nubes llenas de organismos. Cuando obtuvimos los primeros indicios de fosfina en el espectro de Venus, ¡fue un shock!”

    Afortunadamente, las condiciones eran buenas en ALMA para las observaciones de seguimiento, mientras que Venus estaba en un ángulo adecuado con la Tierra. Sin embargo, procesar los datos fue un desafío, ya que ALMA no suele buscar efectos sutiles en objetos brillantes como Venus.

    “Al final, descubrimos que ambos observatorios habían visto lo mismo: una débil absorción en la longitud de onda correcta para ser gas fosfina, donde las moléculas son iluminadas por las nubes más cálidas de abajo”, dijo Greaves.

    En la Tierra, la fosfina solo se produce industrialmente o por microbios que prosperan en ambientes libres de oxígeno. El coautor, el Dr. William Bains del MIT, dirigió el trabajo para evaluar las formas naturales de producir fosfina en Venus. Las ideas incluían la luz del sol, los minerales lanzados hacia arriba desde la superficie, los volcanes o los relámpagos, pero ninguno de estos podría llegar lo suficientemente cerca. Se descubrió que las fuentes naturales producen como máximo una diezmilésima parte de la cantidad de fosfina que vieron los telescopios.

    Para crear la cantidad observada de fosfina en Venus, los organismos terrestres solo necesitarían trabajar a aproximadamente el 10% de su productividad máxima, según cálculos del coautor, el Dr. Paul Rimmer, del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge. Sin embargo, es probable que cualquier microbio en Venus sea muy diferente de sus primos terrestres para sobrevivir en condiciones hiperácidas.

    “Este descubrimiento nos lleva directamente a las costas de lo desconocido”, dijo Rimmer, quien también está afiliado al Laboratorio Cavendish de Cambridge. “La fosfina es muy difícil de producir en las nubes de Venus ricas en oxígeno y pobres en hidrógeno y bastante fácil de destruir. La presencia de vida es la única explicación conocida de la cantidad de fosfina inferida por las observaciones.”

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